Esponja de konjac 100% natural para la higiene facial diaria de todo tipo de pieles, incluso las más sensibles.
El konjac es una planta milenaria asiática, cuya raíz se utiliza para fabricar la esponja. Las mujeres japonesas han estado usando konjac durante 1,500 años para exfoliar la cara todos los días, mientras que las coreanas lo reservan para los artículos de tocador de los bebés.
La estructura única de esta esponja masajea suavemente la piel, estimula la circulación sanguínea y la renovación celular. Exfolia las células muertas y elimina el exceso de sebo suavemente.
La raíz de la planta de konjac es muy rica en vitaminas, aminoácidos y minerales que ayudan a mantener la piel más bonita, protegida y sana.
Además tiene propiedades antibacterianas que ayudan a luchar contra las bacterias que provocan el acné. Los masajes con esta esponja ayudan a combatir los granitos y brotes de acné. Si tu piel es de tendencia grasa, te recomendamos la esponja de konjac enriquecida con carbón activado de bambú.
En su estado original la esponja konjac es de superficie rugosa y áspera, pero cuando entra en contacto con el agua, se vuelve blanda y suave, perfecta para una limpieza delicada pero profunda de la piel.
Al estar hecha 100% de fibras vegetales, es biodegradable.
Viene en una cajita de cartón 100% reciclado y reciclable.
Recomendaciones de uso
Antes del primer uso, sumerge la esponja en agua tibia durante unos 15 minutos. Después de los primeros usos, solamente necesitarás remojarla durante 1-2 minutos.
Siempre humedece la esponja antes de su uso. Espera a que haya absorbido el agua suficiente y tenga una textura blanda y suave.
Elimina el exceso de agua y desliza la esponja sobre tu rostro con pequeños movimientos circulares dando un suave masaje.
Puedes añadir una pequeña cantidad de tu producto de higiene facial si lo deseas.
Una vez hayas acabado, enjuaga la esponja con abundante agua, escúrrela y déjala secar. Es muy importante que mientras no la uses, la esponja se mantenga seca. Por eso puedes colgarla por el hilo que trae en una zona ventilada y libre de humedad.
Si quieres una desinfección profunda de la esponja, de vez en cuando, puedes sumergirla en agua hirviendo unos segundos.
Al cabo de 2-3 meses (dependiendo del uso y mantenimiento), cuando su volumen disminuya o empiece a desintegrarse, sustitúyela por una nueva.





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